Nuestra accidentada aventura en la sierra
- AxM Team

- Oct 8, 2018
- 7 min read
Updated: Sep 28, 2023
Esta aventura no podía esperar, así que inició con una noche agitada; tal vez por la emoción de una nueva experiencia o por la misma adrenalina que comenzaba a generarse… el caso es que algo pasaba por mi mente, ocasionando que el sueño hiciera pausas que no se hacían más cortas cambiando de posición sobre la cama. Aunque quizás solo era mi preocupación por que no se quedara el celular sin batería antes de la hora para despertar, o que tardara tiempo de más el Uber en llegar, o que ese servicio no estuviera disponible a esas horas de la madrugada, o que el punto de reunión no fuera en ese Walmart de la Torres, sino en otro con el mismo nombre pero del lado opuesto de la ciudad y que por ello no llegara a tiempo y se fuera mi transporte a la sierra.
¿Por qué les hablo de la sierra? Si hasta ahora no les he dicho a donde vamos, bueno pues si leíste la entrada anterior al blog ya te podrás dar una idea de a que vamos con esto. Así es, hablábamos de la Sierra Madre Oriental, aquella con accidentes geográficos que seducen con nombres tan obvios como extraños, como “Chipinque – Cumbre de la M”, “Nido de los Aguiluchos”, “Hidrofobia”, “Chipitín”, “Vía Ferrata”, “Cerro de la Silla – Pico Norte” o “Matacanes”… entre todos ellos la selección no fue fácil, cada uno tiene su propio atractivo, por la sensación de volar, por la satisfacción de alcanzar una cumbre o por la mayor dosis de adrenalina. Había que tomar una decisión, por lo que buscamos más información y encontramos varias empresas que ofrecían más o menos lo mismo a costos muy similares, por lo que leyendo reseñas y recomendaciones decidimos hacer contacto con la empresa GAIA Xtreme pues su mismo nombre confirmaba lo que buscábamos… Aventura Extrema.
Tip: Los precios de los tours de GAIA Xtreme (www.gaiaxtreme.com) van desde poco menos de $1,000 a casi los $4,000, cada uno lo puedes encontrar directamente en su página, que al final dejaremos con el link para que encuentres la información de manera directa y vale la pena que leas cada uno, pues tienen diferentes tiempos de duración y especialmente distintos grados de dificultad.

Habiendo cerrado el paréntesis anterior, regresemos a la cama… finalmente en la madrugada hablé a la recepción del condominio del Airbnb donde nos hospedamos y pregunté sobre el servicio de Uber, a lo que ellos respondieron textualmente que creían que si llegaría el taxi a tiempo (¡Sí! dijo llegaría, del tiempo podría no llegar), lo cual no me dejó tranquilo; sin embargo, era un hecho es que sin importar el cómo, estaría sí o sí en el lugar correcto a las 4:00 de la mañana.
Finalmente desperté a las 3.00 am y en lo que estaba listo el café, me bañé, vestí, revisé el equipo que nos llevaríamos al tour y mientras esperaba, contemplé desde la sala aquella vista que nos regalaba del Parque Fundidora y del cerro de la silla el piso 23 de la torre, justo desde ese lugar que se convirtió en mi favorito durante mis breves momentos de relajación y desde donde grabé el video nombrado “Monterrey City, México - Timelapse” que está en Youtube. La espera se hizo larga, pero de repente sonó la notificación de que mi servicio estaba por llegar, bajé y cuando estaba en la puerta apareció un auto compacto, el cual venía manejado por una chica quien me hizo tener una de las sensaciones más extrañas, pues se bajó a quererme abrir la puerta y de manera instintiva le alcancé a decir que no, prácticamente regresándola al auto y cerrándole la puerta, pues caballerosidad antes que atención proveedor-cliente. En cuanto subí, me ofreció agua y me preguntó a dónde me dirigía, yo le respondí que al Walmart de Las Torres y como reflejo me respondió con una sonrisa llena de emoción -"¡Vas a Matacanes! es un buen tour, yo lo he hecho varias veces”-, eso me llenó todavía más de energía y el trayecto me pasó como un parpadear por la buena plática de Jeanette, a pesar de que llovía incesantemente. De pronto me vi como en una película de suspenso, pues estaba parado en la obscuridad a mitad de un estacionamiento, por fortuna esa sensación se desvaneció en unos cuantos pasos cuando me acerqué a la luz que provenía de la tienda y donde ya había algunos otros locos como yo, sabía que serían parte de mi excursión pues se veían igual de intranquilos.

Nos habían pedido llevar algo de comer y me ofrecí a comprarles algo en la tienda, lo cual ayudó a romper el hielo y parecer un grupo de amigos de toda la vida, yendo por provisiones para un día de campismo. Ahí le espera se hizo eterna pues no veíamos que llegara la camioneta y aunque ya había más gente, el frío más la ropa ligera que usábamos no ayudaban. La camioneta llegó, era el vehículo que nos llevaría a nuestro encuentro con la adrenalina, éramos un grupo grande y por ello además de la camioneta, también arribó un camión pequeño parecido al de alguna película antigua de expediciones. Comenzamos a subir la montaña, el cansancio me terminó venciendo un poco después de la mayoría, no porque tuviera menos sueño sino porque traía la idea de disfrutar el camino y grabar un poco, aunque las ventanas empañadas y la profunda oscuridad de afuera me obligaron a aprovechar ese tiempo y descansar. De repente a lo lejos escuchaba una voz preguntar si alguien gustaba pasar al baño, despertamos todos y fue buen momento para estirar las piernas, en lo que se incorporaban los aventureros que habían optado por hospedarse desde una noche antes en el Hotel Hacienda Cola de Caballo, quise aprovechar para conocerlo pues me habían dicho buenas cosas, pero todavía era muy temprano y la oscuridad nos dejó con la misma duda de cuando llegamos.
Tip: Si bien no tengo referencia en cuanto a la calidad del hospedaje y del hotel, personalmente considero que si lo que buscas son actividades por la región de Santiago, éste debe ser una buena opción pues sus precios no difieren mucho de los hoteles del centro de Monterrey, dependiendo la época del año éstos rebasaran los $1,000 (US$50), aunque no olvides que no es un hotel de lujo. Te dejo el link (http://coladecaballo.com), aunque sin duda podrás encontrar mejores tarifas a través de servicios en línea como Trivago, Booking, etc..
Cual reloj suizo se cumplió el tiempo que nos habían dado y continuamos nuestro viaje, sólo que a partir de este punto el trayecto se volvió más complicado pues ya no transitábamos por una carretera, nos habíamos desviado a un camino en la montaña y a partir de este punto fue imposible volver a dormir, incluso me atrevería a pensar que conforme ganábamos altitud el nervio entre la gente también subía.
Finalmente después de un buen tiempo llegamos a un predio en el que apenas se veía una cabaña, no era por la lejanía sino por la densa neblina, para ese momento seguía lloviznando por lo que se nos pidió ingresar en ella, por fin el grupo se veía completo y éramos aproximadamente 30 personas. Para ese momento ya eran cerca de las ocho de la mañana y el estar activos desde muchas horas antes, estoy seguro que a varios ya nos pasaba por la mente la idea de abrir alguno de los snacks que nos habían pedido llevar, pero de pronto con voz fuerte y de autoridad alguien gritó -“Han llegado los tacos”-, palabras que nos hicieron esbozar una sonrisa y en algunos casos, comentarios de júbilo, fue así como de un par de hieleras comenzaron a sacar paquetes de tacos estilo regio para ser repartidos entre la concurrencia y apenas estábamos empezando a degustarlos cuando llegó uno de los guías completamente empapado y con una cara poco positiva nos comunicó que había llovido fuerte toda la noche, por lo que habían mandado a un grupo de guías a explorar la zona y que el río estaba muy crecido, que el agua bajaba con mucha velocidad y turbia por la cantidad de lodo que venía arrastrando, concluyendo finalmente con que debíamos tomar una decisión, pues aunque ellos veían muy alto el riesgo de realizar el recorrido, estaba en nuestras manos el continuar pues bastaba con que se juntara un grupo de personas para que él enviara guías… ¡Se hizo un silencio!
Tip: El clima en Monterrey solamente suele ser fresco entre finales de noviembre y enero, los demás meses van de caliente a muy caliente entre abril y septiembre; en relación a las lluvias agosto y septiembre suelen ser los que concentran los índices más altos, por lo que el resto del año debería ser ideal para hacer esta práctica, pero como verás en éste viaje que hicimos a finales de abril la lluvia nos complicó la aventura, aunque por otro lado tuvimos una temperatura menos sofocante de lo esperado.
Los grupos se dividieron en dos posiciones muy tajantes, aquellos que rápidamente habían decidido no intentarlo y aquellos que aún dudaban en hacerlo o no; personalmente no quise dejarme influir por los demás, así que opté por salir de la cabaña para pensarlo, encontrándome afuera con cinco personas ya decididos, con lo cual pensé que había encontrado mi respuesta… pero ¡oh, sorpresa!, ese pequeño grupo estaba compuesto de gente que ya habían hecho en repetidas ocasiones ese recorrido y un par más que perseguían aventuras así por el mundo, y no habían venido desde Holanda para quedarse a medias. Finalmente opté por ser consciente y sumarme al resto del grupo que decidió volver a la ciudad, con un vale de GAIA para intentarlo en otra ocasión y fue así como iniciamos el descenso, por un momento sólo había caras largas, seguramente porque varios seguíamos con el pensamiento de si quizás debimos habernos atrevido, pero jamás hay que arrepentirse de las acciones y decisiones, la sierra no nos quería ahí en ese momento y quizás sería para regalarnos otras oportunidades en el viaje; como un clásico Regio de futbol que se jugaba esa noche, una buena cena con nuevos amigos y toda una tarde en el Parque Fundidora, lo cual te contaré en la próxima entrada.
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